domingo, 6 de noviembre de 2011

En honor a mi profesor de Lengua y Literatura. Mario

Hoy escribo desde el corazón, con los ojos vidriosos llenos de recuerdos. A mi hija le han encargado en la escuela aprender un poema del gran poeta Federico García Lorca, y a mí han llegado a borbotones los recuredos de mi entrañable y maravilloso profesor de Literatura que dio forma a mis pensamientos más revolucionarios y llenó de poesía mi alma. En un mundo deshumanizado y tecnologizado este hombre barbudo y comunista que se negó a tener televisión mucho tiempo apenas ya tiene cabida. Si embargo, sembró en tantos y tantos alumnos lo que hoy en día es difícil de encontrar en la enseñanza: el respeto, el cariño y la curiosidad. Bastiones de una educación y una manera de ser que abre las puertas del conocimiento y mueve las más altas montañas. En su honor y como homenaje a su persona escribo hoy estas breves y humildes líneas. Allá donde estes, gracias.

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